Otoño, normalmente es una época que me gusta, nos abrigamos un poco, convivimos con recuerdos y nostalgias, todo es mas gris, mas marrón, mas amarillo. Son colores que combinan de maravilla en entornos rurales, boscosos, pero que en la urbe, tal vez no den el mismo resultado. En mi ciudad, Barcelona, el otoño se ha hecho evidente de forma brusca, incomoda, brutal.
Nos despertamos cada día mas pronto para poder llegar a nuestros destinos a la hora, después de grandes caravanas, de atascos, de insultos, de malos humores, llegamos al trabajo y según oímos las noticias tenemos la sensación de participar de un mundo cada vez mas inhumano y estúpido: agresiones racistas a una joven ecuatoriana, televisiones en búsqueda de indices de audiencia, pasividad de la justicia, alarma social. Consecuencia de ello la justicia despierta, hasta el ministro de Justicia se pone a trabajar, los medios están pendientes y hay que salir en el lado bueno de la foto, ofrecimientos de dinero al agresor para que haga declaraciones en exclusiva,..... Aun le arreglaran el futuro a ese energúmeno!, aun llegará ha ser un nuevo "frikie" de las ondas, un nuevo "yoyas" del Big Brother. El mismo Big brother que ha dado luz en los medios a esta agresión a la dignidad humana con la cámara que permitió que todo el mundo haya visto hasta donde podemos llegar. Lo sabíamos, lo intuíamos, ahora lo vemos en nuestro comedor a la hora de la cena. Todo ello, lamentable. Es un nuevo otoño, gris, marrón, triste. ¿Llegará la primavera?
miércoles, 7 de noviembre de 2007
Otoño convulso
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